SAL Y LUZ
Predicar en el desierto es como hacerlo en el espacio exterior. Si un hombre pudiera gritar como lo hace en la tierra, sin asfixiarse, congelarse y todas esas cosas que pasan ahí fuera, no se le oiría: No hay aire para que se transmita el sonido. Parece como aquí, en la superficie del tercer planeta. […]









