La observación. El empirismo me lleva a conclusiones. Probablemente, no sean verdad; pero me ayudan a comprender. Y, sobre todo, a extrapolar comportamientos que, por repetidos, me parece que puedo calificarlos de humanos.
Grandilocuente: Lo sé. Pero no por ello, creo, desacertado. Vamos allá:
A poco que estudiemos la historia, está plagada de explicaciones que poco tienen que ver con lo inteligente y más con lo mágico. Las cosechas asociadas a volubles dioses; pandemias fruto de la cólera justiciera de otro del mismo palo: Iracundo e impredecible, castiga a sus creyentes por razones que sólo otro dios con los mismos problemas de autoestima podría comprender.
Tanto en la ciencia como en el día a día, se ha puesto la confianza en explicaciones basadas en lo ilógico. Poco a poco, nos hemos ido acercando a la verdad, planteando hipótesis más científicas.
Pero tanto en la vida como en la ficción, nos agarramos a un buen argumento y lo ordeñamos hasta que queda estéril. Una vez agotado, exportamos la idea, el mismo argumento que nos ha fascinado, a otro escenario que vuelve a renovar nuestras expectativas: Morimos porque nos den una explicación que colme el vacío.
¿Qué es lo que queremos encontrar en la ficción que anhelamos en la vida real? Una explicación a las preguntas que nos hacen sufrir, a los que tenemos el estómago lleno, y a los que no tienen que comer.
Queremos una historia de buenos y malos. Donde el malo sufra y el bueno venza. Pero, en la vida real, si a tu hijo o vecina lo maltratan, no les aconsejas que se comporten como caballeros, que sería el comportamiento adecuado a la bondad de nuestro arquetipo: Le exhortamos con vehemencia a que sean trogloditas y que aplasten cabezas para no ser aplastados. Luego encontraremos a alguna corriente psicológica que avale tanto desquiciamiento educativo.
Concluyendo: Me atrevo a afirmar que nos gusta la esquizofrenia. Nos hace sufrir pero la dialéctica que establece en nuestro yo nos mantiene vivos y sin respuestas fiables, para seguir cambiando el canal, sin cambiar el argumento.