La seguridad que procura el grupo, la comunidad, es asombrosa. Te hace sentir a salvo, entre iguales: somos gente que tenemos cierta afinidad y que, sobre el papel, nos mueven los mismos intereses. Un mismo criterio, una misma percepción, un mismo fin…

A lo que voy. Cuando el marco vital de la comunidad se ve alterado, amenazado de algún modo, se activa el modo defensa por el que se invocan valores incuestionables, valores refugio como el oro en tiempo de crisis económica, sin los matices que los humanicen. Y es entonces cuando el integrismo se va haciendo fuerte. Obsérvese que he dicho integrismo y no integridad porque no son lo mismo. Mientras que el integrismo es una interpretación interesada, la integridad está ceñida de una verdad que respeta al individuo sin fisuras, con dignidad; de esta última, los integristas saben poco.

Y veo cómo las leyes se hacen para beneficiar intereses que se sustentan en el bien común, cuando sólo sirven al poder (esto ya lo he dicho antes, no sé…) Grandeur dicen algunos; Great again dicen otros… La cosa es que, vuelta la mula al trigo, corremos de cabeza hacia un final reconocible y de más que conocido resultado.

Aparecen sumos sacerdotes de la música con una experiencia religiosa que enardece a las masas, aupando los abalorios sagrados al escenario, que se constituye en altar. Corrompiendo hasta los tuétanos aquello que habría de ser santo para convertirlo en merchandaisin.

Y todo esto, ¿para qué? Para que, quienes se atrevan a cuestionar este estado de cosas, sean llevados a la inquisición de la opinión pública y condenados al ostracismo. Es mejor que mueran unos pocos que no todo el pueblo: un pueblo que, mientras siga a una quimera, una falacia bien estructurada, seguirá comprando y consumiendo, consumiéndose, para mayor gloria del mercado. (no vaya a ser que se sientan estúpidos, que es algo muy desagradable y crean que, con ello, se está cuestionando su dignidad. Eso es gasolina para los que no admiten preguntas).

En fin: como el vulgo paga, y son mayoría, comamos mierda porque*