Es muy inquietante la injerencia que está habiendo por parte del estado en la cuestión educativa. Que toda una ministra de educación diga que los hijos no son de los padres… da un poquito de mal rollo. Recuerda al pensamiento único, a estados totalitarios que poco aportaron a la dignidad de la humanidad. Inventando la rueda, se vuelven a enfangar con ganas de dictar normas de cómo, dónde y cuándo pero sin porqué; porque, la razón es “porque yo lo digo”.

¡Qué tiempos aquellos en que los que hoy gobiernan decían que no harían aquello que los antaño gobernantes hacían! No hay ideologías. Sólo destrucción de lo anterior, segar a ras de suelo la posibilidad de desarrollo para que toda la sociedad tenga el mismo nivel cognitivo que un colaborador de reality.

Abundo en la cuestión ideológica. Ni derecha ni izquierda. Sólo polarización y conflicto pues es sabido que, a río revuelto, ganancia de pescadores. Así, gente que no ha doblado en lomo en su vida, se dedican a pontificar sobre previsiones agrarias. Y, en nombre del proletariado, firman manifiestos antiultraderecha, pues hacen lo mismo que ellos, pero desde la parte antagónica del tablero.

Y negociar con quienes sólo buscan el interés de un territorio, hipotecando el resto del país a sus intereses, demuestra poca empatía hacia los segundos y sí un hambre atroz de poltrona y poder.

Ojalá hubiera ideología. Ojalá hubiera memoria. Antes decían que no podían vivir con un sueldo tal si había gente que ni se asomaba. Ahora, ganando diez veces más, el Alzheimer les ataca los valores y donde dijeron digo…

Una educación plural ayuda a que no haya conflictos, pero sí debates. Una sola forma de ver las cosas hace que el equilibrio desaparezca y que la balanza escore a un lado o a otro. Por eso…

Digo no al padre estado. E invito a los que creen en la educación como fuente de libertad a que digan no a la LOMLOE.