
Ya van unas pocas. ¡Qué digo! Muchas las veces que me he encontrado en la trampa de una conversación en la que, el principal argumento, es la alternativa: siempre hay una opción diferente a la realidad que no es tenida en cuenta. Dicho así, no se entiende; como dice el monologuista, no lo digo: lo hago…
- Todo hombre tiene una mujer dentro.
- Toda mujer esconde un hombre en su interior. (sin embarazo, digo)
- Todo físico tiene un químico larvado.
- Todo epistemólogo (*) contiene un ignorante dentro.
- Ateos con un Dios agazapado.
- Creyentes con agnosticismos ocultos.
- Demócratas continentes de republicanos.
- Heterosexuales encubriendo un gay.
- Gays que soterran al hetero que sienten dentro.
- Cobardes con héroes en potencia esperando su oportunidad.
- Héroes con ganas de salir corriendo a reunirse con los cobardes.
- Miopes y presbiciados; hipermétropes con buen ojo…
- Putas con monjas nonatas (gracias, Gloria Fuertes)
La elección que tomamos es la que determina la ausencia de su antítesis. Lo interesante del asunto es que podemos cambiar el discurso, sin perder de vista que toda moneda tiene cara y cruz.
Por ello, sin despreciar a nadie, miro mi alter ego. Y quizá me alegre de ello; o me haga pensar. Si es el segundo caso, me alegraré aún más pues es una posibilidad, real, de evolución: Revolución.
*Epistemología: Teoría de los fundamentos y métodos del conocimiento científico.