
Debo reconocer que en muchas ocasiones, más de las que quisiera, me siento iracundo. Una tensión que me hace daño y que me estoy trabajando, porque se va convirtiendo en una música de fondo que no soporto.
Llamar al zumo de uva vino, es inexacto. Ser humano en ciernes a un niño, es manipulación. Y va de ese último término, manipulación; es una situación que me exaspera pues no tiene connotaciones positivas: todas son negativas.
Manipulación, por definición, es intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, con distorsión de la verdad o la justicia y al servicio de intereses particulares. Yo creo que a mi serpiente de cascabel, ponerle manipulación, sería falta de humanidad.
Pues eso, como dice un señor en los discursos evidenciando su mediocridad y falta de preparación de la ponencia, depositando sobre los escuchantes la responsabilidad de adivinar qué quiere decir: la manipulación no puede ser nunca un modo lícito de actuar.
Los manipuladores utilizan siempre los sentimientos de la gente, todo aquello que no apela a la inteligencia y el discernimiento. Ellos hacen sentir, y hacen creer que sienten lo mismo, creando una empatía difícil de sostener pero efectiva a corto y medio plazo.
Por ello, toda manipulación me produce alergia: un sarpullido en el alma que se troca, casi, en lepra. Y es por ello que cada vez que advierto signos de ella, me enfermo. Y escribo.
Escribo que los manipuladores nunca serán los protagonistas: utilizarán a gente que suponen valores que ellos saben que son incuestionables, de los que nunca han gustado sus mieles. Ellos disfrutan promoviendo a otros y luciendo como sensibles adalides de la memoria y el amor que otros derramaron. ¡Qué bonito!
¿Sabéis quienes son los actores perfectos para su manipulación? Los muertos. No pueden rebatir sus argumentos, pues sabrían la verdad; así, pueden enfocar hechos objetivos con un ángulo cuestionable que los encumbra a ellos.
Por ello, acuño un nuevo dicho: “A Osario revuelto, ganancia de manipuladores”.