Cuando quieres que haya un cambio de opinión o, más bien, de percepción de la realidad, lanzas globos sonda y vas evaluando el efecto en la sociedad. De ese modo, afinas las herramientas para la más eficaz consecución del objetivo.

Me llama mucho la atención los artículos de opinión, las entrevistas a gente supuestamente relevante, que hablan sobre la pareja: su duración y esas cosas. Por ahora, las quinielas dan perdedora la tendencia de quienes creemos que el amor en pareja es un privilegio que, cuanto más tiempo pasa, más te hace crecer. Al parecer, es una cuestión de tiempo que te des cuenta de que tu pareja no es para siempre y que es de inteligentes progresar…

Yo creo que el modelo de los amantes de Teruel, tonta ella, tonto él, no es un modelo exportable. Por lo monolítico del planteamiento y lo granítico de la tumba, digo. Me parece interesante apuntar que la eternidad es absolutamente evolutiva, como la vida misma, que siempre encuentra resquicio para reinventarse. Por ello, estoy de acuerdo en la finitud de las relaciones de amores eternos como si de un capitel dórico se tratara. No está esculpido, no es hierático: es mutante, plástico, maleable, deformable, adaptativo, renaciente…

Lo que sí defenderé con uñas y dientes es la lucha  contra los arquetipos que hacen que, en una pareja, la evolución de una parte sea inversamente proporcional a la de la otra. Esto es: No puede una parte vivir a costa de la otra parte. La vampirización, es un hecho constatado, sienta mal al vampirizado. Comprendo por tanto que la parte de la pareja ganadora en el proceso anteriormente descrito se sienta desconcertado cuando la baraja se rompe; el supuesto bienestar vital se resquebraja cuando la otra parte quiere respirar. Por ello, surge un sentimiento de rechazo, por el que intenta por todos los medios, dinamitar la bondad para la otra parte y mantener la situación. Eso, llevado a la separación, es una guerra que se libra con la misma intensidad que sienten el amor los adolescentes.

Llegados a este punto, deseo para todos los aquí leyentes que seáis felices. Es lo que quiero para mí.

Amar, siempre es nuevo.