Canción. (RAE: Composición que se canta o hecha a propósito para que se le pueda poner música. Cantar: Dicho de una persona: Producir con la voz sonidos melodiosos, formando palabras o sin formarlas.)

Ejem, ejem. La declaración de intenciones ya está hecha. Hablar de canciones es hablar de la misma esencia de la vida pues todo se canta: el dolor, la tristeza, la ausencia, la alegría, el amor, el placer, los tomates, torreznos… Vendimia, insultos a la autoridad, poner a parir a la iglesia… Se me enternece el corazón cuando recuerdo: tantas cosas.

Pues eso. Que hoy toca hablar de las canciones que se hacen exprofeso. Discos temáticos, para celebrar un centenario, bicentenario, cuarto de siglo o medio día. La cosa es grabar un disco para que quede constancia sonora de que nos gastamos las perras… para nada. Fungibles, efímeros… Nunca más se volvieron a entonar pues, como las temporadas de moda, quedaron en el olvido.

Las canciones, en su tumba silenciosa, pues no hay peor castigo para una canción que yacer envuelta en el sudario de las letras y acordes, partituras incluso, todas ellas en PDF, se preguntan qué hicieron mal. Y creo que, si alguien hizo algo mal, fue pensar que una canción podía ser cantada sólo para un fin, un propósito. Siempre he dicho que las letras hay que currárselas: pero que la música es algo más trascendente pues las canciones son coquetas y no quieren traje cualquiera. Hasta que no aparece la melodía que guapea la letra, ná de ná.

Convengo con quienes quieren que un mensaje quede en la memoria popular, que el mejor método es cantarlo. Pero tengo claro también que, si inviertes en un disco para festejar la vida de tu santo, el himno del colegio, la pachanga de tus amigos, es importante que lo trabajes: no sólo en el tiempo adecuado, efemérides… Canta la alegría que trajo a tu comunidad la vida de tu santo, la razón de tu donación, el motor de tu vida.

Y otra cosa: Llama a la gente que canta. Podrán echarte una mano, compartirán contigo sus experiencias, crearán cantigas contigo.

Hace poco estuve en una celebración en la que el coro cantó una conocida canción en seis tonos distintos y compás cuántico. Me descubro ante quienes celebran su fe cantando. No evalúo: sólo doy gracias al Dios que hace tanto por mí.