Ko+Ko+Ko= Caos.

Nunca lo había mirado de éste modo. Cuando alguien, algunos, quedan Knocked Out, están fuera de juego: No va más.

Si perdemos el norte, el conocimiento del bien y del mal: Si las reglas del juego cambian hacia el sinsentido, kedamos fuera de Orbita. Habita el caos.

Y no es acaso el caos la consecuencia de que un ser humano deje de comportarse como tal para, olvidando su origen trascendente, su capacidad inteligente, su impronta divina, retornar a la bestia: Ese ser que prescinde de lo que razonablemente buscaría en un orden lógico para hacer una cacería de la vida.

Así damos pábulo a la guerra, monólogo de sangre y lágrimas; festín de la locura y madre de todos los hacedores de viudas y huérfanos. Se la considera como posibilidad de conseguir un objetivo, como si alguna vez se hubiera conseguido algo envenenando la tierra de sangre inocente y minas antipersona. Como si las balas pudieran cambiar ideas, siendo que sólo agujerean la esperanza, revientan futuro…

Ni una. Y afirmo con toda certeza otra vez: Ni una trajo paz. Sólo camposantos llenos de héroes que querían vivir en paz. Malditos ideólogos de la muerte que la formulan como solución para problemas de los que no participan, pues ellos teorizan mientras el resto fecunda la tierra con sus sueños y huesos.

Hoy pido bendición para todos los filósofos del hambre y la tristeza. Los ilusos doctores del caos, flautistas del conflicto. Si. Pido que la bendición colme vuestros corazones, lo vacíe de vosotros y los llene de humanidad.