La guerra: ¡Qué simpática situación! Hombres y mujeres que van a lugares donde intentarán matarse unos a otros por razones que sus líderes estiman suficientemente importantes como para perder miles de ciudadanos. Estos ciudadanos son prescindibles para el estado, pero no lo son para las familias que quedan atrás. Las guerras que puedan tener ellos, los miembros de las familias, con sus conflictos y todo eso, no serán resueltos por los líderes, que podría ser una buena solución… No. Sus líderes tienen cosas más importantes que hacer: permanecer en el poder, eliminar a la oposición, corromperse aún más que el anterior prócer…

Por donde iba… ¡Ah! ¡Sí! Guerras.

Desde que existe la civilización, (RAE Conjunto de costumbres, saberes y artes propio de una sociedad humana. También estadio de progreso material, social, cultural y político propio de las sociedades más avanzadas.) las guerras han sido el modo menos eficaz y más utilizado para dirimir problemillas. Y me llama mucho la atención que una parte de esa palabra sea civil. (RAE “perteneciente a la ciudad o a los ciudadanos y que no es militar ni eclesiástico o religioso). Por lo tanto y por definición, “lo militar” no tiene nada que ver con lo civilizado. Si seguimos siendo fieles a las definiciones, los ejércitos no son civiles: no son ciudadanos pues son militares por definición. Pero son hijos de civiles.

Se plantea un conflicto, por tanto. Si las sociedades son ejemplo de progreso, lo suyo sería que los ejércitos fueran desmantelados pues han demostrado su incapacidad para solucionar problemas. Ni siquiera son un elemento disuasorio. Aún en el caso de que repartir bofetadas y que la violencia parezca la manera más práctica de llegar a la resolución, propongo que sean los líderes de los países los que, sobre un ring, se líen a mamporrazos. Hasta que no quede uno en pie. (me da la sensación que no van a secundar la moción). Es por eso que, como escribir es la manera más inocua de formular propuestas, traslado esta civilizada moción. Mucho más incruenta que la de andar desmembrando soldados, gastando ingentes cantidades de dinero en armas, cuya eficacia es maravillosa pero sólo sirven para quitar vidas y nunca para pacificar… Y, sobre todo, haciendo un alarde de instrucción, educación, formación, cultura, preparación, estudios, luces, lo propongo pues del diálogo nacen propuestas: de los muertos, sólo funerales