
Le he estado dando vueltas a la cuestión y creo que no: el Reino de Dios no se va a dar antes de la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa. He llegado a esta reveladora conclusión porque hay mucha gente trabajando para que el evento quede divino. Los voluntarios, con sus camisetas y acreditaciones de voluntario, las diócesis con sus pañuelos distintivos y mochilas conmemorativas con un powerbank para el móvil a juego y una gorra: la gorra es importante.
Será estupendo contemplar y comprobar cómo tanta gente se puede congregar en nombre de Jesús de Nazaret: conscientes de la opción que hizo por la Humanidad y por los más pobres. Pero eso, es cosa de Jesús de Nazaret porque era hijo de Dios: el bueno, vaya. Nosotros seremos testigos de cargo.
La segunda venida de Cristo no será tampoco este año porque hay muchas celebraciones de centenarios del nacimiento, defunción del fundador/a y eso hace mucho por la organización. Sería un fastidio.
Y pudiera ser tildado de tiquismiquis, palabro maravilloso, por cierto; pero darle una vuelta a este asunto nos daría cierta luz. Y es que, me he dado cuenta (la de veces que lo habré leído), que en Mateo 17, 20 dice “Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: «Desplázate de aquí allá», y se desplazará, y nada os será imposible.”
Lo interesante que dice Jesús no es la fe de cada uno: dice que si tenemos, en plural, la fe como un grano de mostaza, nada nos será imposible”.
Hablaba de todos nosotros. Eso reduce la cantidad de fe de cada uno de nosotros a una cienmillonésima (exagerando una mijilla) parte del grano de mostaza. Es para preguntarse si, verdaderamente, yo, tengo fe.
Pues eso.