
Si algo caracteriza al ser humano es su capacidad para la supervivencia. Ya sea por su adaptación al medio, ya por la de cambiar el medio a sus necesidades, sabe cómo hacer las cosas.
Hoy, como tantas veces, he visto los cadáveres saliendo en la televisión: He visto las ruinas que vuelven a ser bombardeadas para ser Rerruinas, una suerte de destrucción para que los otrora habitantes sean incapaces de reconocer lo que antes fue su hogar. He visto ametralladoras capaces de escupir cuatro mil balas en un minuto para regocijo del soldado que la controla. Y tan a gusto, tú.
Ejércitos que marchan bajo las órdenes de quienes están a miles de kilómetros de donde la carne picada por la ametralladora se pudre al paso de los tanques. Hombres de guerra que obedecen órdenes.
¿Quién rompe la cadena? Porque, si comenzamos a combinar los nombres de quienes inician guerras, no sólo del tipo que he descrito previamente, sino las que nacen del incendio de una lengua malintencionada, salen cosas muy curiosas.
Benjamín Netanyahu, Vladimir Putin, Kim Jong-Un, Xi Yin Pin, Pedro Sánchez, Donald Trump.. (añade los que se te ocurran y juega al rompecabezas que propongo)
Benjamín Putin, Donald Jong-Un, Kim Xi Trump, Pedro Netanyahu, Vladimir Pin…
Todos alentados por una jauría que los mantiene en el poder para seguir mintiendo, matando, amenazando. Esa jauría de supervivientes que, como peces piloto o buitres, se alimentan de la carroña de sus amos: más bien de sus marionetas.
Todos se mueven en el corto plazo de sus limitadas vidas, pretendiendo pasar a la historia como hombres que la escribieron, como si supieran leer… Si leyeran, quizá serían capaces de reconsiderar sus actos. Desnazificar, borrar a Hamás, la paz en Cataluña, hacer América grande: todo mentiras para repetirlas y anular la capacidad de raciocinio.
A todos estos actores de cabaré: las supervivientes, las que quedarán tras el holocausto, son las cucarachas. No se me ocurre un ser vivo que se aproxime más a la náusea que siento cuando los veo actuar: me hacen sentir casi cariño por ellas.