Ya que las llamadas a construir la justicia desde la conciencia no parecen surtir efecto, creo que habrá que usar otras estrategias. Si a los niños pequeños les sirve decirles que no hagan algo para que se pongan a ello con más empeño, habrá que usarlo como motivador…

La búsqueda de la justicia no parece ser una buena causa para cambiar de vida; así que os propongo…

  • Matad niños, destruid familias; sembrad de violencia todas las informaciones posibles para justificar la desigualdad entre seres humanos.
  • Comenzad guerras sin razón alguna. Invadid países porque sí. Decid estupideces como “Desnazificar” para estresar al país que gobiernes y matar a quien estimes que es un enemigo plausible.
  • Amenazad con usar armas atómicas. Después de la muerte a niveles inauditos de radiación, gobernarán sobre carne abrasada, piel hecha girones, tormentas de neutrones y malformados hijos de Adán.
  • Vended armas: matad más eficientemente; el dinero que producirá tan infame negocio potenciará la investigación de mejores y más efectivas armas.
  • Matad de hambre a países enteros. Condenadlos a la hambruna sin cuartel. Cuando se roba la dignidad, la más alta crueldad es negar la alimentación a quienes nunca tendrán acceso a la salud, la paz, la esperanza.
  • Publicitad vuestro derecho a existir bajo la premisa de la extinción de un pueblo con el mismo derecho que vosotros a hollar la tierra que vosotros bombardeáis.
  • Violad a todo ser humano que se ponga por delante. Tenéis derecho a hacerlo y a no ser responsables de ello.

Para justificar todas estas pequeñeces, os invito a interiorizar un antiguo decálogo para convertirlo en su antítesis:

1 Te amarás sobre todas las cosas.

2 No tomarás el dinero en vano.

3 Santificarás tus fiestas.

4 Deshonrarás a tu padre y a tu madre.

5 Matarás.

6 Cometerás actos impuros.

7 Robarás.

8 Darás falso testimonio y mentirás.

9 Tendrás pensamientos y deseos impuros.

10 Codiciarás los bienes ajenos.