
Hay veces que me gustaría que las ofertas de los bancos, tan preocupados por mi economía y por la captación de clientes y la venta de tecnología, fueran del tipo “Cuenta Pelusa”. Me explico: ¿os habéis fijado la manera que tienen esos seres, que se desplazan por el pasillo tras haber sido barrido concienzudamente, de aumentar de tamaño? Parece que buscan al resto de los que yacen en el recogedor. Creo que es uno de los seres inanimados más crecientes que conozco.
Y me fascinan los correos que entran en la bandeja de Spam. O en la normal: da igual. Son esos que te invitan a embadurnarte de aceite de cannabis, pues las ventajas que aportan a mi salud son sorprendentes. Desaparecen los dolores articulares, reducen las -itis que pueda padecer y, sobre todo, te hacen percibir la realidad con una perspectiva colocona dada la concentración que tienen del principio activo. Luego, en segundo lugar y no por ello menos honroso, está la invitación a aumentar mi autoestima estirando el miembro (sic). No sé quién ha informado de la supuesta necesidad que tengo, pero no paran tú: no paran.
Y en tercera y última posición, están las pirulas: las que hacen que, junto con el alargamiento previamente mencionado, te hacen pasar geniales momentos. Te las intentan colar con el retrato de una hija de Dios de muy buen ver y que parece estar dispuesta a lo que esté dispuesta… Supongo. (como si viniera en la caja de pastillas)
Pero lo más fascinante es que, todas, son mentiras. Mentiras que admitimos a trámite para compensar el vacío que, es curioso que lo haga el vacío, va llenando todos nuestros rincones y pone la solución de nuestros supuestos problemas a un click de distancia.
Fascinante el merchandaisin. Debe ser muy rentable. Siguen vendiendo a pesar del fracaso pues, es posible, que la partida que vendieran anteriormente tuviera algún fallo; o lo tuviera yo en el momento de consumir tales productos. Quizá la enfermedad que necesita tales tratamientos precisan de un alargamiento de la vista para ver con perspectiva, un aceite que me deslice hacia las situaciones desequilibradas, poniéndome en contacto con otras realidades y una pastilla que haga que perdure en el tiempo mi empatía y solidaridad.