¡O tempora! ¡Oh mores!.

El latín es lo que tiene. Pones un latinajo y quedas como Dios. Parece que tienes un profundo conocimiento de la cultura clásica occidental o mediterránea y te rodea un halo casi olímpico. Es una locución latina que se puede traducir como ¡Qué tiempos, qué costumbres!, ​ o bien por ¡Oh tiempos, oh costumbres! La utilizó Marco Tulio Cicerón en su primera Catilinaria. Me quito el halo y sigo, que se hace largo.

En los tiempos que nos tocan, nos hacen un favor los malos mediáticos. Ya sea un zar ruso, ya sea un zanahorio norteamericano, encarnan la maldad y la falta de escrúpulos de una manera casi cómica. Uno, amenazando con la guerra nuclear: otro, diciendo que América será grande otra vez. Sin comentarios.

Desgrano todo este proemio para reflexionar que, la cabeza que se ve, es la prescindible. Los malos de cómic son tan predecibles, tan malos… pero lo que es realmente tenebroso es toda la jauría silenciosa que lo pone ahí y los mantiene: en cualquier momento puede buscar un sustituo, otra cabeza: o dos.

(abro paréntesis y doy gracias por el grifo que abro y sale agua, la cafetera que pongo sobre el fuego y me dice cuándo ha terminado, el silencio que hay cuando desayuno… todo esto, cada vez más, lo valoro como un auténtico privilegio. Soy incapaz de imaginar no tener un lugar donde dormir; o dormir en un campo de refugiados sin haber comido, sin agua, bajo las balas de los soldados que han asumido las tesis de sus jefes, cuando están matando a gente igualita que ellos, con las mismas esperanzas y sueños. Obedecer es lo que tiene: estupidiza el entendimiento y acorcha la conciencia. Así, mato amenazas, cuando lo que estoy haciendo es matar a mis hermanos)

Por eso, a la Hidra de la corrupción, de la guerra, del hambre y de la mentira no se la mata cortándole la cabeza: es dejando de alimentar a todos aquellos que hacen negocio de la muerte de los semejantes: los que no se ven. ¿Podamos las ramas o secamos la raíz?

Texto patrocinado por Shalom Inc, eirênê y asociados y Efesios 6, 15, su carta amiga…