¡Con el Siglo de Oro que tenemos! La cantidad de recursos literarios: Anáfora, Aliteración, Polisíndeton, Onomatopeyas (jaja, o no matopeyas), Epítetos, Elipsis, Hipérbaton, Paradoja…
Ahora que el mentido robador de Europa no sabe ni Dios quién es, ni tampoco quién estaba pegado a una nariz, estamos a merced de todos los filósofos mediáticos, pensadoras neumáticas y tatuados teólogos del músculo de fibra estriada.
Echando un vistazo a la hemeroteca virtual, compruebo que la cultura ya viste muy poco. Que el mal gusto es exquisitez y que, salirse del redil, está mal visto. (ay redil, como si fuéramos ovejas) 🙁 🙁
¡Qué maravilloso país! Hecho de refritos televisivos, nuestro presente se viste de choni todos los días para regalarnos perlas como las que paso a transcribir, a mayor gloria de sus anónimos, aquí, autores:
“Voy a morir virgen analmente”
«A lo mejor el primer día que yo entré dije: Esta tía está para pegarle dos po…s».
“En los hombres el amor es algo que entra por los ojos y sale por la punta de la po..a”
Y me podréis llamar exagerado, pero con la misma falta de educación nos tratan nuestros legisladores. Me encantaría poner la ristra de gilipolleces que argumentan ganadores y perdedores de nuestras segundas elecciones para condenarnos a unas terceras. Pero no quiero dar más publicidad a la estupidez.
Yo no voy a pedir perdón por saber hablar, por no tener enormes, crípticos, indescifrables tatuajes…
Lo más que me puedo permitir es “escribir los versos más tristes esta noche, pedir la Paz y la Palabra, decir que tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca.”
Orgulloso, levanto mi voz en éstas letras; y no me avergüenza decir que quiero leer, aprender de otras vidas, desconcertarme con su belleza, contaminarme con su tierra.