
Es una obviedad. Ya hay más perros que niños en nuestras ciudades. Haré el chiste malo: ¡Guau! Pero ¿qué me dices? Lo que oyes José Luís. Se escuchan más ladridos que llantos, hay más bolsas recogecacas que pañales,
A mí me gustan los perros: no como a los chinos, como dicen las leyendas urbanas, sino como bichos. Están bien. Los de otro. No me comprometo a echar más tiempo que el estrictamente necesario con los de quienes los cuidan, miman, desparasitan, pelan, vacunan, ponen chips y les compran esos caramelitos que les gustan tanto.
Por otro lado está la inmadurez a la que nos condena que nos presupone incapaces para la crianza y cuidados de un bebé. Es el único contrato de por vida, tú sabes… Por eso es más sencillo tener un perro. El vínculo es emocional, empodera al animalito y le da una dignidad que no le corresponde: nunca será un hijo. Cuando escucho cosas como esas, se me revuelven las tripas.
No tengo genes caninos que compartir con mi señora: usted tampoco.
Este estado de subrogación al que nos somete la presión vital imperante hace que no sea una opción viable tener un hijo. Lo digo así: Tener un hijo es consecuencia: no sólo del encuentro de células haploides sino de la decisión y el cariño, del respeto y la dulzura: de la confianza y el Amor.
Por ello y para descanso de los que buscan el bienestar animal os digo: lo estáis haciendo muy bien. Pronto pondrán cajeros automáticos que, cuando te den el dinero, harán que suenen unos simpáticos ladridos. Las máquinas de tabaco ya no dirán “Su tabaco. Gracias”. Un gruñidito cariñoso brotará de un altavoz mientras expende el paquete. “Fumar mata, pero en caniche”. Esto sería exportable a las expendedoras de ultraprocesados, bebidas energéticas y VTC. Cuando terminan la carrera, una imagen de perro labrador aparece en la pantalla con el importe a pagar sobre su lomo.
Ya sé que mi opinión es conflictiva. Pero, la carrera por la extinción del ser humano podemos plantearla con guerras, un método sucio y violento, desigualdad y hambre, demasiado reconocible… podemos sustituirlo por otro, menos cruento y más efectivo: sustituirla por perros.
(Patrocinado por DogPediatrics Inc. & piss Street Corp)