
¡Qué interesantes los monstruos! Concentran en un solo ser toda la maldad, la fealdad, la fuerza y la halitosis necesaria para ser repudiados por todos los hombres de bien. Son muy resultones, como los Judas del domingo de resurrección: se vierten sobre él todos los males y las culpas, para redención de los que los queman a las puertas de las iglesias.
Es una reflexión que, por mucho que se repita, no parece surtir efecto. Todo esto viene por la cárcel que se abrió tras la huida del dictador de Siria a Moscú. Sí: ese que ha sido acogido por el dictador de Rusia por razones humanitarias. (esa humanidad que ni Asad ni Putin tienen) En esa cárcel, se han cometido desmanes sin cuento, inimaginables barbaridades de hombres sobre otros hombres; violaciones… Ayyyy: ¡Qué catálogo tan variado!
Lo más interesante del asunto es que el huido dictador no se manchaba las manos en aquel pozo de miseria y dolor. Había otros que le hacían el trabajo sucio. Si los primeros carceleros comenzaran a tener problemas de conciencia por triturar la pierna de un prisionero con una prensa hidráulica, pues habría otro que lo haría: al prisionero y al que se permitió dudar.
Y te das cuenta de que, a los dictadores, los mantienen en el poder el miedo, la amenaza de muerte de quienes no hacen lo que ellos quieren. Pero los que amenazan y amedrentan son aquellos que viven mucho mejor gracias a las atrocidades que cometen con sus conciudadanos. Son los mismos perros con distinto collar.
Si Trump llega al poder siendo un bufón es porque tiene a todo un circo alrededor aplaudiendo y sosteniéndole. Si Putin está en el poder, es porque es el más débil de los que aplastan, no aparecen en pantalla. Y, como dije al principio, los monstruos son tan necesarios. Kim Jong-un, en Corea del Norte, Netanyahu, corrupto hasta los tuétanos, son mantenidos por quienes vampirizan al pueblo, pero no se les ve: los vampiros no se reflejan en los espejos y salen de noche a robarles la vida y la sangre a sus víctimas.
Daré un pasito más. De la misma manera que la miseria hace miserables como todos los mencionados, el Evangelio tiene un efecto similar n la misma dirección y sentido contrario. Hay gente visible proclamando la Buena Noticia. Pero hay mucha más gente, invisible, que están haciéndolo notorio, vivo, fecundo, feliz.