Me parece que no. Siento que es más un runrún, una banda sonora que acompaña: Está, da cuerpo, pero apenas la notas.
No puedo creer que haya una predisposición a ser deshonesto en todos y cada uno de los que, hoy por hoy, son carne de cañón en todos los casos de corrupción. Como dije al principio es más un devenir, un olor que te envuelve sin darte cuenta. Y ya estás liado.
Creo que el poder político, por definición, no sirve al pueblo: Son marionetas del poder económico, que es el que compra voluntades y somete conciencias al estado catatónico.
Es un poder tan antiguo que lo asumimos como mitológico casi. Pero que doblega todo intento de gobierno que suponga un peligro a su estatus.
Dicho esto, lamento mucho el sufrimiento que se les está infligiendo a todos los títeres y aparentes titiriteros. Lo siento como si me ocurriera a mi. Os olvidasteis de que la vida era mucho más simple y os hicieron creer que teniendo lo que acabáis perdiendo en juicios mediáticos y penales seríais más felices.
Y mucho cuidado, nuevospolíticos: Os espera la misma suerte si jugáis al mismo juego.
Hasta aquí mi opinión.
Y, a partir de aquí, mi certeza: Creo en el hombre como encarnación de la honestidad. Creo, consecuentemente, que quien es habitado por ella, tiene valores que sirven al pueblo y no al dinero y sus herramientas.
Creo en el Evangelio como dador de vida y fuente de limpieza y claridad. Si no es así en todos aquellos que creemos, me da la sensación de que no andamos lejos de servir a otro amo, a otro señor.