arbol-con-brotes_ARBOLVIEJO_1200pxMe voy a dedicar a tirar piedras a mi tejado hasta quedar a la intemperie. Voy a gritar hasta quedar sin voz, correr hasta que caiga exhausto; cavar con mis manos hasta perder las uñas.

Amo a mi familia. Pero creo que los frutos de nuestro amor no se parecen a los progenitores. Como si estuviéramos apareando individuos de distintas especies. Los resultados de tales experimentos son seres inviables o estériles.

¡Llamo a filas a todos los que me escuchan! ¡Romped las cadenas del miedo, del mercado y sus fulanas, del rencor y sus réditos, del hambre y sus secuelas!

Amad como si no hubiera mañana, ni siquiera esta tarde; Morded el hormigón hasta que amanezca la tierra madre: Y aparezcan los brotes de cualquier planta. Será un avance, una premonición de la vida nueva que se revuelve contra su collar, su bozal, su pretendido dueño.

No lo pido a todos. Sólo a los que escuchen y entiendan. Los que murieron y resucitaron. A los huesos secos que volvieron a la vida tras oír la voz que viene del desierto.

Que quien sirva a la vida, dé frutos de ella.