
Los sinónimos de podrido son muchos: corrupto, corrompido, putrefacto, pútrido, descompuesto, corrompido, infecto, pasado, picado, rancio. Por mucho que lo intento, no percibo nada positivo. Y es curioso, porque es algo que forma parte de nuestro modo de vida. De hecho, empiezo a pensar que es connatural a la naturaleza humana y se asume como el colesterol y los achaques con la edad.
Digo todo esto porque, las noticias nos hablan de presuntas guerras, guerras de facto y tal y tal… Un ex presidente de Estados Unidos que es juzgado por hacer pagos a una actriz porno para que no se dañara su carrera a la Casa Blanca, un presidente ruso que mata a todos sus contrincantes políticos; un presidente israelí muy interesado en mantener en estado de guerra a su país pues así su corrupción no lo llevará a la cárcel: Y en nuestro país, los partidos mayoritarios echándose en cara que sus pecados son más escandalosos que los propios… (con la aceptación implícita de que lo son).
Y no es eso lo peor. Digo que la descomposición forma parte de nuestro ADN porque, si algo se ven en la cúspide, imagina cómo andarán las bases. Nada podrido se mantiene si no es coreado por muchos beneficiarios de tales prácticas. Es por eso que, cuando se buscan servidores públicos para ser elegidos democráticamente, sería conveniente saber qué capacidad de infección tiene el candidato.
Por eso, parece que el evangelio que leen se basa en la ley por la que “Corromperás al prójimo como a ti mismo”. Lo mires como lo mires huele a muerto. No puedes esperar vida de alguien así.
Ni nada bueno de ellos pues han decidido vivir de tal guisa: Así ninguno de ellos se sale de la fila mientras sea beneficiario de tales prebendas: mordidas, concesiones bajo cuerda, contratos amañados, información privilegiada con la lógica consecuencia que conlleva: la muerte de la Honestidad.
(Rotten: podrido)