Tensar la cuerda. Llevarla hasta el límite: que parezca que se va a romper. Esa parece ser la estrategia de quienes usan la polarización de cualquier causa, cualquier ideología, cualquiera religión… Hacer que cualquiera sea peor que yo retorciendo los hechos hasta hacerlos increíbles para los oponentes y justificadores para los prosélitos.

En tiempo de elecciones siempre ocurre lo mismo. Se promete lo que no da tiempo a cumplir en cuatro años. Gritan, la vena se les pone gorda y se enardecen las masas: esas estúpidas formadas por individuos conscientes que olvidan su criterio para corear los goles, aullar con las propuestas, aplaudir al líder, abuchear al contrario.

Sin ninguna educación. Porque, como ya mencioné en otra ocasión, no se trata de tener los valores que la educación va imprimiendo, como lo son el respeto a la diferencia, puntos de vista antagónicos pero coexistentes, honradeces socavadas por la perversión del poder… pero ahí están. Son los valores que florecen entre las cenizas de la barbarie, de las mentiras: aquellos que son escondidos cuando los maleducados toman el poder vestidos de lujo.

No es violencia intrafamiliar, para crear la bandera distintiva: ni es violencia de género: Es violencia. Y lo gracioso es que la semántica es la que manda y no los hechos por los que hay víctimas: siempre hay víctimas. No es homofobia: no es desprecio al “Colectivo”. Es violencia. Es faltar al respeto a la diferencia; es temer lo distinto, destripar lo que no se comprende.

Estoy hasta donde se suele decir de discutir y presenciar enfrentamientos por las consecuencias de políticas polarizantes. No se atajan las causas: se avientan las consecuencias y las estudiamos como si de origen extraterrestre se tratara cuando son consecuencia de la falta de educación.

Y termino con la misma conclusión que tantas veces. Si tratamos así a la gente, si ejercemos la violencia de este modo, no nos engañemos: es lo que tenemos pues nadie da lo que no tiene. Y ya te puedes imaginar cuánto se quiere alguien cuando estima una buena solución dar una paliza, matar una mujer, escupir al distinto…

“Amar al prójimo como a ti mismo”. Sin Religión ni ideología.