Mira que me gusta reírme de todo lo que me rodea. Sin ningún pudor me hace gracia lo que la tiene y lo que no. Con un sentido del humor tirando al negro. Por poner un ejemplo, el otro día me harté de reír con un chiste que decía que el estudio de una ong había concluido que todos los que dejan el grifo abierto mientras se lavan los dientes, son unos hijos de puta. Y ahí me tienes a mí, partío de risa…

Como se parten de risa las carcajadas de un público inexistente en las series de situación, o Sitcom; (antes eran telecomedias pero, como ahora somos bilingües…). Opinan, relativizan, dan por válidas opiniones o realidades que son aberrantes pero que, por estar en una ambiente divertido y jovial, pues eso: todo vale.

Y, mientras desayunan cualquier estupidez combinada con tostada untada de triglicéridos radiactivos supersaturados, comentan lo difícil que es relacionarse con seres de otro sexo: “Eso depende de la especie, jajaja” (suenan risas de fondo). Pero, con gente de la misma especie, ocurre lo mismo espeta el graciosillo de turno que, amparado en la ambigüedad de su personaje, coquetea con la anorexia y la bulimia según el episodio.

Y está el gordito gracioso (obsérvese que he dicho gordito, en diminutivo, para evitar problemas) que, delante de una caja de rosquillas* de todas las variedades cancerígenas posibles (se dice así aunque podrías decir * donuses) habla sobre la futilidad de la vida y de lo feliz que es ingiriendo enormes cantidades de alimentos ultraprocesados. Todo ello, con un trasfondo de tristeza infinita y la autoestima por los suelos, que es una situación más que divertida para todos los que aún no están en el rango del sobrepeso; estos últimos se dedican a machacarse en el gimnasio para poder copular con cualquier macizo espécimen y olvidarlo en la siguiente escena, con la consiguiente sensación de vacío.

No importa: el vacío es lo que demanda ser llenado de cualquier cosa menos de verdad en nuestra vida. Es un monstruo al que le dan igual tus frustraciones, ilusiones: de todas ellas se descojona con carcajadas enlatadas.