El Reino de Dios ya está entre nosotros. Cuando dice Ya no se refiere a un futuro indeterminado. Confirma que ya está On. Pero ¡Oh, sorpresa!, no es algo que deje la vida tal y como la conozco: es una revolución que la mejora, pues te hace dueño de tu existencia, responsable de tus decisiones, padre de tus actos…

Cualquier reino de dios que nos hayan vendido que no traiga como consecuencia un cambio en la percepción personal y del hermano que me haga más cercano, más feliz: que me haga replantearme qué hago para que la vida sea mejor, es una estafa.

Si las celebraciones nos dejan igual. O peor: fríos, ¿te parece a ti que podemos gritar “anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección: ¡Ven Señor Jesús!?” Si los actos multitudinarios crean la falsa ilusión de ser muchos, cuando las parroquias languidecen en el día a día, ¿no sería un buen momento para darle una vuelta? ¿No será quizá una oportunidad para replantear la praxis diaria, la liturgia, el compartir?

¿Cuándo, la iglesia, dejará de ser una organización para ser una familia? ¿Cuándo el Evangelio dejará de ser una religión para ser el motor de cada vida de quien lo elige, de quien con él se encuentra? ¿Cuándo lo que creo será la norma y no un hecho excepcional que llega, incluso, a sorprenderme?

¿Cuándo el Evangelio tendrá que ver con atarse los cordones, cambiar pañales, atender a ancianos, amar a los abuelos, dar buenos sueldos, ser solidarios, fraternos? ¿Cuándo los profesionales de la religión sabrán lo que es fregar suelos, hacer la compra y dediquen más tiempo a quienes dicen servir, no sólo en los sacramentos, sino en la calle? ¿Qué hizo que invertir tiempo en el rebaño fuera quitarle tiempo a Dios?

¿Por qué siento que un obispo, al serlo, ya no es como yo? ¿Por qué un sacerdote ha de revestirse de tal cuando yo tengo que desnudarme? Si es tan importante el hábito, ¿cuál es el distintivo de los seglares? ¿De verdad es importante el hábito? Quien verdaderamente cree, no traza fronteras: ni siquiera con otros creyentes de otras religiones.

Tiende puentes.