A lo largo de la historia se ha repetido el argumento. Un hombre tiene una buena idea, la comparte; se va haciendo más grande y mucha gente comienza a compartirla. Llega un momento en el que los correligionarios se ponen en contra del que la tuvo y se le abandona en el desván de los idealistas.
Para eso están las ideas: Para tenerlas y, luego, calificarlas de idealistas porque no son compatibles con la realidad. Una realidad que se tiene en cuenta a sí misma como medida y no como objeto de cambio y revolución
.
Para eso están los idealistas: Para parir una buena idea y compartirla. Después, para defenderla.
Y, al final, para enrocarse en ella y ausentarse de la realidad para la que fue sugerida, la que pidió a gritos su nacimiento.
Bueno, bueno, bueno; Ya está descrito. Yo creo que, para que una buena idea sea eterna, ha de ser transversal. Como las asignaturas. Tocan todo para no perder vigencia y están presentes de un modo implícito y explícito. (el carácter transversal hace referencia a que abarcan contenidos de varias disciplinas y su tratamiento debe ser abordado desde la complementariedad. No pueden plantearse como un programa paralelo al desarrollo del currículo sino insertado en la dinámica diaria del proceso de enseñanza-aprendizaje. Son transversales porque deben impregnar la totalidad de las actividades)
Y ya está. Evangelio:
Transversal.