“Como decíamos ayer,…” Es una cita que se atribuye a Fray Luis de León. En el caso de nuestro día a día, tenemos que hablar de lo mismo porque nuestros políticos siguen poniendo a prueba la capacidad de tragar mierda que tienen los votantes.
Me explico:
No hay voluntad en nuestros diputados y senadores de justificar hasta el último céntimo que gastan del dinero público. Esa actitud es inversamente proporcional a la que exigen al españolito de a pie con respecto a sus deberes con Hacienda.
Comprendo que el poder estupidiza hasta el infinito y hace creer que, en el noble servicio a los ciudadanos, todo vale. Pero, cuando adviertes que no hay servicio sino servilismo a intereses propios y ajenos y un doble rasero a la hora de medir lo justo y lo “presuntamente injusto”, concluyes que no hay vergüenza.
No hablaré de casta. Pero creo que, como vengo escuchando últimamente, cuando se toca moqueta, se acabó.
No hay diferentes ideologías en política: Sólo se evidencia la búsqueda del pelotazo, ganar el mayor dinero posible, siendo muy ladrones: Poniendo el grito en el cielo al ser descubierto y negarlo todo cuando te ven con la mano metida en el saco.
Sólo la honradez, la que ninguno de nuestros representantes es capaz de transmitir, ninguno, pondría freno a este baile de putas que tenemos en nuestras cámaras representativas, órganos de gobierno de toda condición y demás familia.
Lo que hoy digerimos, huele a muerto.
Por eso quiero vivir conforme a un mensaje preñado de esperanza. Sólo el Evangelio saneará el fétido mar en el que navegamos.
Sólo el Evangelio.