A la luz. Corro hacia la luz que desprende tu sombra. Y cuando quiero alcanzarla, la incandescencia de otra luminaria cambia la dirección del haz que me guiaba.
Y juego. Juego con la posibilidad de alcanzarte. O no.
Y es la estela de tus pasos, haciendo camino sobre las simas, la que me hace creer de nuevo que no hay nadie que hoy sea quien fue.
Y que no eres tú sin el camino trazado, sin los días vividos.
Que quiero volver, siempre a tu abrazo; nuevo cada día, me augura la alegría.