esposas_alcatraz_originales_equipamiento_tacticoLeyendo una noticia, tuve una sensación desagradable. Un diputado estaba defendiendo una propuesta. En su desarrollo, decía todas las cosas buenas que traería su aceptación pues nos haría “democráticamente más libre”. Espetó a todos los que no estaban de acuerdo que carecían de la capacidad para darse cuenta de lo que estaba hablando; que, como ocurre casi siempre, los inmovilistas y los retrógrados sirven al poder: No al pueblo y la libertad.

Y tomaré la última palabra, la libertad, para opinar.

O mucho me equivoco o me estaba diciendo que, quien no piensa como él, no sabe qué es la democracia. A riesgo de equivocarme un poquito, advierto cierta prepotencia a la hora de evaluar a la mayoría de los que le escuchaban, oían o soportaban. Y me arriesgaré una mijilla más: Da la sensación de ser un poco fascistorro, pues hacer una afirmación de ese calibre deja al resto de la concurrencia a la altura de la infancia moral, algo que, quisiera creer, falta a la verdad.

Pues nada. Esto es lo que hay. Gente que está deseando decirle al vulgo qué, cómo y dónde tiene que vivir: Cuáles son los valores que han de respetar y cuáles serán penados con el máximo rigor.

Jajaja. ¡Qué chicos tan traviesos! ¡Qué poca historia conocen! Ignorantes, fundamentalistas. Chulos que hacen de su vanidad bandera. Desmemoriados encarnando el mesiánico papel de salvadores de la patria. ¡Cuánto me suena!

Por los toriles salen ya. Embistiéndolo todo en nombre de cualquier majadería, pues “no somos tan libres como él”