
“El dios del consumo se ha apropiado de un dios de consumo. “
Es una idea que se repite constantemente en mis reflexiones. El consumo, por definición, se dedica a crear ganas, a sembrar necesidades, a quitar valor a lo importante y ofrecerte, una buena oferta, tesoros a bajo precio, bajo peso específico, baja calidad, pero con muy buena apariencia.
Siento que la tentación es grande en tiempo de crisis. Pero no hay situación que quiera recibir un tratamiento que no sea exactamente el que necesita.
“De lo bueno, lo mejor”.
Del Evangelio, lo menos, lo más que esperamos es Amor a raudales, Misericordia infinita, paciencia constante: conmigo y con mis hermanos.
En la medida en que hoy renuevo mi vocación por seguir a Jesús de Nazaret, soy Evangelio para ti. Y tú, lo eres para mí.
No quiero menos: No quiero más.