Llega el momento más esperado por las niñas. Y por los niños también. Es la razón por la que la familia es convocada para asistir a la comunión del pequeño individuo que ha recibido la formación adecuada para recibir la primera comunión.

Pero todo eso no tiene importancia. Desde el inicio de curso, septiembre, he visto este anuncio en la calle y me llamó poderosamente por lo extemporáneo del asunto. En vez de anunciar los disfraces para Halloween, me encontré con esta encantadora señorita que me recordaba que se estaba formando para tal ocasión. Lleva las galas adecuadas: con las telas específicamente creadas para tal ocasión; porque no vale cualquier tela. No, no..

El tocado… Su cabello, con ese brillo que sólo aporta la ilusión de ese momento tan deseado. Cándida, ingenua, nos comunica una fragilidad, una escucha perlada, lo digo por los pendientes, una belleza casi impropia de una niña.

No sabemos en qué parroquia ni quiénes fueron sus catequistas.

Eso da igual.