Según ocurren los acontecimientos tengo la sensación de que hay gente de primera y de segunda. Y no hablo de la gente que vive en el primer mundo y en el tercero o demás submundos: Hablo de lo que es más cercano. De la gente que estrena coches y viste caro; que nacen y no sabrán lo que es tener frío porque tienen calefacción frente a los que no saben por qué hay radiadores que están fríos en verano. Y en invierno.

De los que poseen empresas de reciclaje y los que van con un carrito manufacturado, con ruedas de ciclomotor y estructura de carro de la compra soldado a una bicicleta… Señores que huelen de lejos porque tampoco tienen agua caliente, que temple un hogar con radiadores fríos en verano y en invierno.

Niños que son abrazados por sus padres en público (no sé qué harán en privado) y el niño que ejerce de padre tras el carrito en el que va su hermano pequeño. Sueña con ser futbolista. O cualquier cosa, pues no se le da bien la Tecnología…

Vidas sin un plan B. Desprovistas de dignidad discurren por el cauce de una vida que nunca les va a tratar con respeto.

Harto de ver cómo niños que devinieron en jóvenes se convirtieron en padres de pequeñas vidas. ¿Qué podrá compartir con su prole aquel que nunca tuvo?

Y todo es sal en las heridas. Ves cuerpos de mujeres habitadas por niñas princesas, inocentes amamantando al fruto de su vientre, mientras mira telerrealidad y anuncios.

No serán parte de la historia. Formarán el compós que alimentará la misma injusticia que devora la inocencia, la falta de valores en la educación: Los legisladores al servicio del poder, marioneta vacua sodomizada por el cortoplacismo y el dinero.

Y sienten que un foco es una estrella. Un abrazo, todo