Putas lágrimas. Llorones de mierda. Besadme todos el culo.

Cuando pudisteis acompañar, estabais ocupados, visitando vuestras tierras, revisando las yuntas…

Idos todos a la mierda. No me interesan vuestros bramidos de dolor. Son polvo en el viento, pilas agotadas de una linterna.

Dad gracias por la muerte. La presente. Y la venidera. No habrá paz para los que se dieron cuenta tarde de que un beso a tiempo es una victoria memorable, un bálsamo irrepetible, un regalo inenarrable.

Ataviaos de fiesta. Con estropajos, lavad vuestras caras; que nadie se atreva a llorar en el día de la liberación, de la paz sin tregua.

Quien no se vista de una sonrisa radiante, no está invitado a la fiesta. Quien recuerde con nostalgia, será echado, atado de pies y manos.

Agradecidos. Venid todos y cantemos hasta que los muertos bailen, las plañideras rían, el luto sea felicidad. Y la paz sea tatuada en el corazón.

Aún se puede abrazar. No lamentéis su anunciada ausencia.