De todas las cosas imperfectas que Dios nos regaló para darnos cuenta de lo maravilloso que es evolucionar, la familia es la más interesante. Es el medio en el que todo, absolutamente todo lo que te destruye o te construye, va tomando cuerpo: En ella fermentan los fundamentos y los huesos, las emociones y las culpas, hasta parirnos de nuevo, a cada uno de los que en ella crecen.
Desde nuestra concepción somos materia primigenia de hijo de Dios. Y traídos al mundo por dos seres que no están capacitados para educarnos. Cada uno suponemos un abismo al que nuestros padres se asoman, se santiguan y gritan nuestro nombre. De ese modo van reptando nuestras emociones desde el primer llanto tras el parto hasta volar con cada una de las experiencias que vivimos. Poco a poco los padres van aprendiendo a serlo: A educarnos e inculcarnos lo que los suyos grabaron como valores en su memoria infantil.
Porque, aunque parezca mentira, fueron niños que aprendieron a vivir con otros: Todos aquellos que conforman el sustrato sobre el que hoy crecemos. Nos abrazan con lo que ellos, como pareja, estiman importante. De esa manera van roturando nuestra conciencia para la siembra de todo lo que será el forjado de nuestro ser, los pilares de nuestro yo. Estos, debido a la imperfección inherente de la institución y sus presidentes, no son inmutables, infalibles…
Pero, de eso, te das cuenta cuando creces y comienzas a educar a tus propios hijos.
Con ésta perspectiva, doy gracias por mi torpeza. Porque, aprendiendo de mis fallos, me voy acercando muy lentamente a la educación que sueño para unos hijos que nunca fueron de mi propiedad: El cielo me los prestó en usufructo para amarlos como se me enseñó a través del amor que vi en mis padres y el que quise darles a partir del que no recibí y quiero dar. Corrigiendo los errores y avisando a mis niños que fallar no es malo. Que es, la familia en la que viven, una posibilidad de educación que no es perfecta. Esto es: Acabada. Son, sus vidas y las nuestras, padres e hijos, un regalo de imperfección:
Una tesis de evolución, antítesis de errores y síntesis de vida.