
Un gobernante al que le importa una mierda su pueblo, es un sicópata. Por ilustrar un poquito mi afirmación diré que es egocéntrico y narcisista: los psicópatas se sienten superior al resto. Piensan que todo lo que le ocurre es más importante y son incapaces de asumir el punto de vista de otra persona. La ausencia de empatía, la necesidad de poder y control, la manipulación, la pobreza emocional, la impulsividad, un estilo de vida parasitario, la ausencia de remordimientos… son parte de las joyas de la corona que portan.
Por ello, todo gobierno que permite que su pueblo viva bajo el umbral de la pobreza, que condene a las mujeres a un estado feudal donde se las encierra en los hogares o tras una celosía: todo prócer que prescinda de la voz de las urnas pues sabe qué es lo que le conviene al pueblo sin preguntar (¡qué antiguo!), todo gobernante que favorezca la salida de sus nacionales de la tierra patria para buscar un futuro porque en el suyo no existe…
Todo aquel gobierno que cimenta su poder en las armas, en el miedo; todo primer ministro que hace pensar a su pueblo que practicando un genocidio sistemático serán libres de todos los males y, por tanto, vivirán felices y respetados… todo presidente que mienta a la cara; diga y se desdiga con la misma desvergüenza, grite sí y no al mismo tiempo y crea que hace más grande a su país enviando a sus hijos a guerras prescindibles, como todas…
A todo gobernante que crea que favoreciendo a alguna región para permanecer en el poder un ratito más, que se rodee de júligans que, faltos de toda virtud y rigor, se dediquen a insultar…
A todos ellos.
Por favor: Amad al prójimo como a vosotros mismos. Lo digo porque, por lo que se constata, os queréis poquito.