
Cuando mira uno las noticias, se da cuenta que esta historia ya nos la habían contado. La traición, la codicia, el asesinato, la mentira son los mejores argumentos para cualquier culebrón, AC/DC; en todos ellos, hay un denominador común: el Poder.
Por ello, y sin querer extenderme mucho, diré que hay una sutil diferencia entre gobierno y poder. Ejercer el poder, hoy en día, parece que es hacer todo aquello que me mantendrá en esa posición: a costa de lo que sea. Y gobernar es, hoy por hoy, mentira. Técnicamente es dirigir un país con criterio y equidad. Pero en estos tiempos, significa que yo haré lo que me dé la gana y tú, no.
El poder sojuzga voluntades mientras que el gobierno debería ponerlas en diálogo.
Por ello, no es extraño que un expresidente norteamericano haga publicidad con su ficha policial para sacar pasta. El dinero es su motor: y es inteligente pues sus secuaces creen todo lo que su lengua viperina dice. (esto último habla mucho de lo fácil que es obedecer para no ser responsable de nuestros actos). Que un directivo golpee con un ósculo a su boca y a su dignidad a una jugadora de fútbol, llega a ser defendido por el directivo como un ataque falsofeminista a su persona. (sin entrar en detalles)
Quería hablar de esto. Y no es por la novedad. Ya he dicho que la violación, en sus múltiples versiones, campean hace tiempo por la línea temporal. Lo saco a colación porque es cuestión de tiempo que, quienes mantienen a esos cuervos en esos puestos, se arriesgan a ser candidatos a vendedores de cupones. Nadie, nada se libra de una realidad constatada por los siglos. Que se lo digan a Putin de Prigozhin o a Prigozhin de Putin.
“Cría cuervos y te sacarán los ojos”. (en el mejor de los casos)