Ideología: “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político”

Credo: “Conjunto de ideas, principios o convicciones de una persona o de un grupo”

Unidad: “Propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere.”

Y dicho esto, sigo:

Beber: “1. Ingerir un líquido. 2. Brindar. 3. Ingerir bebidas alcohólicas.4. Absorber, devorar, consumir. 5. Inspirarse o informarse. 6. Trastornar u ofuscar el juicio.

Comer: 1. tr. Masticar y deglutir un alimento sólido. 2. Ingerir alimento. 3. Producir comezón física o moral a alguien. 4. Gastar, corroer o consumir algo.

Podría seguir con muchos más ejemplos, pero iré al grano: Los detalles, los matices son importantes. Pero centrarse en la diferencia para, de ese modo, destacar un aspecto obviando la totalidad, es hacer secta: es dividir. Y, de la descomposición de las cosas, de las ideas, salen pocos puntos en común y muchas diferencias que nos separan más. Tanto que hacen irreconocible el origen.

Por ello, y respetando la licitud de la diferencia, me parece importante reseñar que no puede haber ideología que me separe de quien no piense como yo en la Iglesia. Porque el mundo creerá cuando vivamos unidos, cuando seamos uno: cuando comer su carne y beber su sangre supongan lo mismo: que nos amamos a nosotros mismos y, por lo tanto, somos capaces de amar al prójimo con la misma intensidad, con un solo corazón.