Nosotros, los corruptos, ante la avalancha de denuncias por parte de grupos subversivos que buscan la dignidad para sus vidas, la decencia en las instituciones y la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, ponderando el trabajo de superación personal y valorando los méritos alcanzados tras arduo trabajo, queremos lanzar este manifiesto:

Todo es mentira. En un burdo intento por menoscabar nuestros indecentes privilegios. Se ha orquestado toda una operación publicitaria con la pretensión de acabar con ellos. Para conseguir sus lícitos objetivos, denuncian nuestros retorcidos métodos para disfrazar nuestras mentiras, haciéndolas parecer verdades como puños, pues dicen que sólo buscan airear basuras, cohechos, prevaricaciones… Son tantas que nos emocionamos al recordar tanta inmundicia, tanto mal hecho para nuestro beneficio y, consiguientemente, el perjuicio del estado llano.

Oprobio. Horror y vituperio para todos los que defienden los derechos fundamentales del individuo; nosotros sólo queremos manipularlos llevándolos al extremo en el que la lógica se suicide ante tanta estupidez; logrando este objetivo, se pueden exigir derechos en un entorno en el que la educación es sólo un enunciado; y, todo esto en la coyuntura en la que el trabajo para alienar a la población haciéndola cautiva en lo inmediato está alcanzando la excelencia. Los derechos en una sociedad educada y consciente evidenciarían equilibrio, pero, hoy por hoy, la turbación y la confrontación son motivos de alegría para nosotros: ¿cómo os atrevéis a vulnerar el nuestro a insultaros la inteligencia?

La injerencia en la separación de poderes es por vuestro bien. Así controlaremos las circunstancias, para favorecernos siempre: comprended nuestra situación. La inmoralidad es nuestro combustible; la injusticia, nuestro biotopo.

Comprended que somos unos inútiles: seres incompetentes que nos ayudamos unos a otros. La fraternidad universal de vividores quiere progresar parasitariamente dentro del estado de derecho porque, por sí mismos, nunca sobreviviríamos. Crearemos problemas para proponer nuestras soluciones. ¡Es tan fácil!

Y no creáis que queremos cambiar el modo de trabajo, recuperar la decencia en las instituciones, premiar la honestidad… Nos preceden años de corruptelas de toda condición e ideología. Gracias a tan depurada escuela, nos colocamos en primera línea para robar todo lo que podamos mientras dure la legislatura. Y, tranquilos, hay muchos perros como nosotros, con collares de diferentes colores. Collares que están unidos a la cadena que la diosa esclavitud maneja con maestría.

Nos vemos en las urnas.