Predestinación, “ordenación de la voluntad divina con que desde la eternidad tiene elegidos a quienes por medio de la gracia han de lograr la gloria”. Hummm:  parece algo interesante.

Saco esto a colación porque sugiere tener un enfoque positivo desde la definición de la RAE. Estar predestinado, saber que llegarás a conseguir grandes logros, sortear onerosos empeños…

Y, en el caso de ser heredero de un futuro heroico, pues qué bien; pero ¿y si tu predestinación es una condena, una larga cadena que te ata a la pobreza, a la marginación, a la infranqueable frontera del “imposible: no es para ti”.

Y de esto último quiero hablar. La pobreza como ruido de fondo, la marginalidad como tarjeta de presentación, la delincuencia como recurso vital. Puedo llegar a comprender como lógica los comportamientos heredados de la estirpe: “A rey muerto, rey puesto”, “Zapatero a tus zapatos”… y tantos chascarrillos que hablan de aquello que se resume en “Como come el mulo, caga el culo”. Es una consecuencia.

En buena lógica, los hijos de rico, ricos serán. Y, por seguir con la analogía, los hijos de la miseria, miserables por mil generaciones, pues nadie parece poder salir de ese círculo de pobreza, ya de dinero, ya de oportunidades que viven los que residen más allá de la frontera.

Voy a escribir algo de ciencia ficción pues no conozco todo el paño: En un envase hermético como la cárcel no me parece posible hacer un planteamiento más allá de recuperar la libertad, fuera de sus muros, para volver a encerrarme en aquella que me hará volver a las celdas, al ruido de las puertas automáticas… Una vez un niño me dijo que su padre y su abuelo estaban en la misma cárcel. ¿Qué podría hacer cambiar la suerte de ese niño? ¿Crees tú que no es un  bautismo de fuego ir a un centro penitenciario? Es cosa de familia.

Propongo que, lo de familia, sea vivir sin que la delincuencia determine el día a día, el futuro que vendrá. Que el trabajo digno y el propio esfuerzo sean posibles. Que crear tu destino, por ti mismo, en libertad, sea una oportunidad real y manifiesta. Que el hijo del profeta sea profeta: o no.