El modelo económico neoliberal y salvaje (neoliberal porque es moderno y salvaje porque es, en su comportamiento, salvaje y despiadado) campea por sus fueros. Ayer me llamaba una señorita superamable que quería que me hiciera un seguro de salud. Yo le dije, superamablemente, que no tenía intención de hacérmelo pues tenemos un servicio de salud público que es la envidia de todo el planeta. Ella me preguntó que cuánto tiempo tenía que esperar para ir a un especialista: le dije que el que hiciera falta. Desde el principio le hice saber que no iba a contratar nada: ella lo intentó y, cuando vio que no había nada que hacer, supergroseramente, me colgó.

Y es que, con la salud, no se juega. Como es un negocio impepinable, las empresas quieren debilitar, con la connivencia de los políticos corruptibles de turno, la Sanidad Pública y de calidad. Con ello, nos encaminaremos al sistema norteamericano en el que la gente muere por no poder pagar las facturas de los hospitales y donde, sistemáticamente, se torpedea la posibilidad de una sanidad pública pues sería malo para el negocio.

La Sanidad Pública es cosa de todos. Es un servicio público, del pueblo y para el pueblo. Si cedemos al chantaje, si vamos a la sanidad privada para esperar, no días, pero sí horas, a que nos atiendan y nos cobren por estar usando las sillas, creo que salimos perdiendo. Nos brindan calidad cuando lo que quieren son beneficios: ambos conceptos se anulan.

SANIDAD PÚBLICA. SANIDAD PÚBLICA. SANIDAD PÚBLICA.