Con datos de noviembre de 2020 y según informa la Plataforma Concertado, de los 8.083.994 millones de niños escolarizados, el 25,4% acude a centros concertados. Voy a pensar que todos son de orientación católica. Eso quiere decir que son 2.053.334 alumnos. Creo que, de largo, es la parroquia con más fieles del país.

Y, sin embargo, si quiero encontrar gente descreída, rebotada, desencantada con la religión católica y su práctica, si quiero advertir cómo las prácticas como la oración, la mención a los orígenes del fundad@r, fiestas propias o comunes, son paulatinamente desestimadas y, por mencionarlo, las eucaristías son testimoniales, sólo tengo que ir a un colegio católico concertado. No. No es una exageración.

Y lo que le pone la guinda al pastel es el minifundismo educativo: aquel que defiende su parcela por haber pertenecido a su familia desde tiempo inmemorial y que no cederá nunca. Se advierte al otro, a la otra orden que vive dos calles más arriba como la competencia. Que alguien me diga lo contrario.

Por ello y sin extenderme mucho más, si tenemos que ser uno para que el mundo crea, somos muchos más para que el mundo no crea.

¿No ser uno podría ser la razón de la falta de Dios?

Juan 17,21. «para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado».