¡Hay que ver lo jodiditos que estamos con el coronavirus! ¡Qué fastidio esto de no poder hacer lo que hemos hecho siempre! Ahora debemos tener cuidado con todo y todos, la higiene, distancia social…

Pero, sobre todo, está la cuestión de las vacunas. Que no es otra cosa que un negocio. Las farmacéuticas, las empresas, tienen que ganar dinero en cantidades indecentes para alimentar a sus indecentes dueños, que negocian con la salud de la gente… Pero es lo que tiene el Neoliberalismo. El dios es el dinero y hay que cumplir rigurosamente con su necrófila liturgia.

(si lo piensas, las mejores startups para esta situaciónn tendrían que gravitar alrededor de las biotecnológicas y las funerarias. No fallan fijo)

No nos preocupamos de los países que ni sueñan tener la vacuna pues sus circunstancias económicas no les permite dormir. Para nosotros, que un grifo gotee, es una tragedia. Para ellos, no tener agua potable, es lo normal.

Y creemos que la vacuna lo solucionará todo. Pero es mentira, porque la solución pasa por la educación, la mejor vacuna contra todo acto incivil. Pero asistimos a una coyuntura paradójica: en la vieja Europa, se están dando revueltas contra los confinamientos y esas cosas. Y, como todos sabemos, la educación universal está instaurada hace tiempo en nuestro continente… ¿Vamos pillando la paradoja? En la cultura de “tengo derecho a todo”, la educación se nos va por el retrete porque lo inmediato es perentorio. (RAE: Urgente, apremiante)

Y los países pobres, sin educación ni vacunas, se mueren de asco, que es gratuito y con abastecimiento universal garantizado.