Daniela Weiss, líder sionista de los asentamientos ilegales judíos en Palestina, decía el otro día que nada impedirá que ocupen lo que les dé la gana. “No es cuestión de dinero” decía ufana: “Es nuestra tierra prometida”.  No deja de ser paradójico que utilice argumentos que tienen que ver con la religión para justificar un genocidio. Parece que ser consecuente con su fe, les da derecho a apisonar cualquiera otra fe, cualquier esperanza que no tenga que ver con la suya propia.

Y como “El grito” de Munch, desde su atronador silencio, su infinito dolor, lanzo esta defensa de la fe. Si esa señora, verdaderamente, creyera en la ley a la que dice profesar veneración, no haría lo que están haciendo: En el Evangelio de hoy, día 22 de agosto de 2025, le preguntan a Jesús ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? De la ley que les da derecho a matar con absoluta impunidad en nombre de Jehová; Y Jesús contesta: ” Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este mandamiento es el principal y primero.

Y Jesús, más astuto, le pone la puntilla encarnando qué significa el primer mandamiento: “El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Creo que, en la ley de Weiss y en la de todos sus sicarios y sacristanes, falta algo.

¡¡¡PAZ YA!!!

ESTADO PALESTINO YA