No hay nada como una buena amenaza para olvidar las diferencias. Yo puedo tener mis propias guerras: pero, si hay algo que pone en jaque nuestra seguridad, nuestro modo de vida, nos unimos como lo hace el Cianoacrilato.

En mí es casi obsesivo. Tengo claro que no debo diluir mi identidad individual cuando de trabajar en equipo se trata. Cada uno de nosotros tomamos el desayuno como nos gusta…

La unidad que necesitamos no es porque la iglesia esté en peligro. El enemigo está dentro: las derivas donde nos arregostamos y nos sentimos seguros; las que nos hacen olvidar que el Evangelio no es una religión: es el modo de vida que trae la dignidad a toda la Humanidad.

Este negocio no es para salvar la iglesia: es para anunciar que la salvación es la Buena Noticia.

El Evangelio no es nuestro tesoro. No nos pertenece ni es exclusivamente para nosotros. Debo recordar que católico significa universal. (καθολικός katholikós)  El deber, el placer de compartirlo y que la dignidad la vivan todos: esa es nuestra misión. Cada uno en nuestra realidad, escribiendo en la arena con el dedo, esperando todo de quien todo lo puede.