A partir de los actos de la JMJ en Lisboa, están apareciendo vídeos en plataformas que nos exhortan a no participar de eventos tales. Se esconden tras organizaciones con nombres en Latín, que es un idioma muy sagrado, son directores espirituales y demás familia que, con la supuesta autoridad que eso confiere, demonizan lo que no está en su libro.

Y es curioso, porque el libro al que hacen mención es la Biblia; un libro en el que se pone de manifiesto la profunda convicción y deseo de nuestro padre Dios en hacer de la tierra un lugar para todos.

Raramente estas organizaciones engloban al todo. Es imposible encontrar una que no haga una frontera en nombre de la ortodoxia, la pureza… Argumentos que se parecen mucho a integristas. Digo integristas por no decir fascistas. No soy sospechoso de condenar sin conocer los cargos pero, lo de amar al prójimo, ¿era para los bautizados en particular o para los hijos de Eva en general?

La división, la discordia como armas (killing softly weapons) han sido utilizadas desde que nuestros padres fueron expulsados del Edén.

Lope de Vega publicaba en 1602, en ‘Arte nuevo de hacer comedias’, los versos: «Escribo por el arte que inventaron / los que el vulgar aplauso pretendieron / porque, como las paga el vulgo, es justo / hablarle en necio para darle gusto».

Doy gracias al maestro por poner palabras a mi desazón. Sea para buscar la unidad en la vulgaridad, sea para vulgarizar el Evangelio, devaluándolo a ritos y religión, esta marea baja, esta marea alta, va y viene. Y nunca a favor de los desfavorecidos.

“Toda la pobre inocencia de la gente”. Mientras creamos monstruos a los que odiar, no nos queda tiempo para dar gracias, acoger, perdonar y amar a todo nacido de mujer.

“HABLARLE EN NECIO PARA DARLE GUSTO.”