
Desde 51€ hasta 495€. Estos son los precios para ver a la profetisa. Con el descaro de quien sabe a quién sirve, nos encontraremos con la inventora de la rueda, del aceite de oliva y del duende.
Proclamo mi rechazo hacia la fórmula, tan antigua, de vender a un precio razonable el encuentro con la trascendencia. Celebro que los héroes miren hacia lo sagrado. Pero, de ahí a que hay un retorno al catolicismo, hay un abismo. Todos los ancianos de la comunidad celebran el retorno de la hija pródiga, de la oveja perdida. Parece que con ello volverá el esplendor que nunca hubo, la comunidad que nunca fue, la pluriformidad del Espíritu Santo que sólo fue desmembramiento de aquel…
Si, con permiso, doy gracias por esto es por la posibilidad de un encuentro que no está en el catálogo vip de ningún iluminado. Una ristra de preguntas que va más allá de la experiencia de los cuencos tibetanos, de la meditación: un franciscano desnudo que te deja a la intemperie y te hace salir de la tumba, de la nada…
Nunca el alimento vino de lo más alto del árbol. Quien sostiene y recuerda es la raíz. Desde lo profundo, desde la oscuridad y el silencio. La fanfarria tiene poco que ver, en este tiempo de espera en el que, el silencio de Belén, dará a luz la esperanza, con que la tierra está esperando una luz: “un signo de unidad”.
Mateo 11, 6-8. Cuando éstos se marchaban, se puso Jesús a hablar de Juan a la gente: «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten con elegancia están en los palacios de los reyes. Entonces ¿a qué salisteis? ¿A ver un profeta?