Es mucho más fácil amedrentar. O vivir asustado, temiendo… Quien comunica un conflicto permanente te está dando lo más genuino que vive en su interior.

Pero, si no echas gasolina a su fuego, si no alimentas su furia, si no asumes como propia la guerra que sólo él puede parar, hay una oportunidad para el encuentro.

No puedo vivir espantado por lo que ha de venir, por las consecuencias que, barrunto, pueden traer actos que me fueron vetados por el temor de otros, los miedos que me precedieron.

La libertad es la medida de las relaciones: las que no tienen cargas hipotecarias vitales que nunca fueron canceladas: que siguen vigentes aún habiendo sido satisfechas. Si me vas a poner condiciones para amar o ser amado, no me interesa.

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