
Sentimiento de cariño entrañable. (Inclinación de amor o buen afecto que se siente hacia alguien: íntimo, muy afectuoso)
Siempre me ha gustado la palabra ternura. Me hace sentir que es algo auténtico, que no tiene doblez. Algo que necesito. Podría decir que todos la necesitamos, pero hablaré en primera persona. Siento que la ternura tiene el efecto secundario por el que la paz llega a un atribulado corazón, un alma convulsa, un conflicto abierto…
Es una herramienta que aporta paz. Y que se da piel con piel. No hay intermediarios. Solo la maravillosa ternura, frágil, impredecible, vital…
Parafraseando a Tolkien, la ternura salvará al mundo pues es, la belleza, parte indisoluble de su ser: no hablo de esa belleza perfecta imposible de alcanzar, castrante y mentirosa: Transito la belleza que hay en los labios de una madre diciendo tu nombre, las manos del amor rozando apenas tu cuello, el silencio;
Como el frío espacio envuelve las estrellas, viviendo a millones de grados, todo lo circunda la belleza, la ternura en equilibrio.