¿Habéis contemplado el mar tranquilamente? Es una pradera móvil, como un trigal gris, a veces azul; no guarda silencio. Su superficie es un disco de vinilo cuyas pistas están hechas de espuma; cantan su canción los peces que saltan, las gaviotas que descansan mecidas suavemente.

Océano polimórfico: Poderoso palacio de Poseidón. Muerto tierra adentro, tus restos saben a sal.

Y, ¿quién podría saber qué eres, útero vital primitivo? ¿Dónde reside tu origen? ¿Olímpico, celeste, eléctrico?

Te veo como un Titán original. Un monstruo gigantesco…

Y, sin embargo, conozco tu primigenia forma, tu humilde origen. Todas, todas juntas, unidas por el espíritu abisal, gotas de agua, saladas, dulces, embarradas: Todas sois una cuando unís continentes, conectáis mares y océanos por estrechos pasillos. Pero, cuando saltáis, enfurecidas, contra los muros acantilados, mostráis la pequeñez, vuestro ser gotas. Demostráis que la unión nunca os arrebató la identidad.

En la regadera, te haces una con ella. Cuando dotas de vida al ser derramada sobre sedienta tierra, recuerdas que la suma de todas trae esperanza, gota a gota.