Elecciones. Anticipadas, mejor; de ese modo, manipulamos el sistema, cambiando las reglas del juego para aventajar al oponente. Que no es la leal oposición: son enemigos, antagónico polar que desea exactamente lo mismo, pero desde otra esfera de percepción. Lo malo es que los argumentos se parecen mucho al ruido que enfrentó a hermanos que araban la misma tierra, cantaban las mismas canciones hace no mucho tiempo.

Los cuaresmales, lo digo por el morado, quieren luchar contra la ultraderecha que defiende el terrorismo de estado y la corrupción. Los azules, contra la horda marxista que quiere imponer el pensamiento único del comunismo; usarán la libertad para vacunarnos de tan peligroso virus.

Todos están contagiados por la enfermedad del poder. No les interesan los curritos de a pie que se tienen que buscar la vida como pueden. Al ser políticos, buscarán hacerse con una poltrona lo mejor pagada posible para desangrar a quienes representan (ja,ja,ja).

He pensado que, para ahorrar tiempo, podemos hacer un cartografiado de las fosas comunes que están por llegar. Así, las generaciones venideras que, probablemente aprendan del mismo error dos veces cometido, buscarán a los muertos que aún deberían compartir pan y sol.

Lamento mucho la confrontación que, parece, disfrutan nuestros políticos pues es su estado natural; al no haber discurso ideológico ni empatía social, se dedican a echarse los perros unos a otros, que ladran, hacen ruido: no comunican nada.

Al final, las palabras, muertas; la muerte parece ser la solución a los problemas. quizá la usen en los panegíricos y esquelas. Pero hay que dialogar, comprender, perdonar… Verbos que hablan de vida.