Me retuerce por dentro. Siento puñales de culpa lacerando mis entrañas. Es parte de mí. No puedo hacer nada por cambiar. Todos me miran y murmuran meneando la cabeza. Me dan la espalda porque soy diferente, porque no soy como ellos. La mayoría no comprenden porqué soy así.

Juzgado, roto, zaherido… Mi llanto convertido en río no puede arrastrar la angustia de ser quien soy. Yo no lo elegí. Yo nací así. Ante la infinita incomprensión de los razonables, el silencio de los buenos, vago perdido en la normalidad sabiendo que no pertenezco a esta realidad, que soy diferente.

Por todo esto pido perdón de todo corazón por mi condición: Ser divergente, por no ser como todos…

Por ser hipermétrope.